El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó ayer en conferencia de prensa sus advertencias más severas contra Irán, asegurando que podría arrasar “todo el país” si Teherán no reabre el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.
Trump fijó como plazo límite para que las autoridades iraníes permitan de nuevo el paso por esta vía estratégica del Golfo, por donde circulaba cerca del 20% de las exportaciones petroleras antes del inicio de la guerra.
“Todo el país podría ser eliminado en una sola noche, y esa noche podría muy bien ser la de mañana (martes)”, declaró el mandatario. Más tarde añadió que Estados Unidos es capaz de destruir puentes e instalaciones energéticas en “cuatro horas”.
Aunque reconoció que la propuesta de un alto el fuego de 45 días con Irán representa un “paso muy significativo”, Trump subrayó que “no es suficiente”. Por su parte, Teherán rechazó la iniciativa de cese de hostilidades planteada por Washington e Israel, insistiendo en “la necesidad de poner fin definitivamente al conflicto”, según la agencia estatal Irna.
Previo a las declaraciones del presidente estadounidense, el vocero del ejército iraní, Mohamad Akraminia, aseguró que su país continuará la guerra mientras las autoridades políticas “la consideren oportuno”. El ejército de Teherán sostuvo que la “retórica arrogante de Trump no altera sus planes”.
“La retórica grosera y arrogante, así como las amenazas infundadas del desquiciado presidente estadounidense, que se encuentra en un callejón sin salida y justifica las sucesivas derrotas del ejército estadounidense, no tienen ningún efecto sobre la continuación de la ofensiva y las operaciones aplastantes”, señaló en un comunicado.
El conflicto, que inició el 28 de febrero luego de un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha dejado miles de muertos y disparado los precios del petróleo, con un fuerte impacto en la economía mundial.
“Crímenes de guerra”
Ante las amenazas de que Washington ataque infraestructura civil, el viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Kazem Qaribabadi, denunció posibles “crímenes de guerra”.
Trump desestimó estas acusaciones y afirmó: “No estoy preocupado por ello. Lo que es un crimen de guerra es permitir a un país enfermo, con líderes dementes, poseer un arma nuclear”.
Mientras tanto, los Guardianes de la Revolución informaron que un ataque israelí mató al amanecer al jefe de inteligencia, el general Majid Jademi, y prometieron represalias dentro de la operación “Venganza aplastante”. Israel confirmó haber atacado el complejo petroquímico de South Pars, en Asaluyeh, donde medios locales reportaron múltiples explosiones.
Cabe recordar que a mediados de marzo Israel ya había bombardeado las instalaciones de South Pars, considerada la mayor reserva de gas del mundo, compartida entre Irán y Catar. Con ello, suman dos las infraestructuras destruidas en esa zona estratégica.














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