El Departamento de Justicia informó que la decisión busca fomentar la investigación sobre los beneficios terapéuticos de la planta.
El gobierno encabezado por Donald Trump modificó la clasificación del cannabis, ubicándolo en una categoría menos restrictiva y con ello facilitando su utilización con fines medicinales en Estados Unidos, de acuerdo con lo señalado por el fiscal general.
Cambio de categoría
La mariguana pasó a ser considerada una sustancia con riesgo moderado o bajo de generar dependencia física y psicológica. Según el fiscal general interino, Todd Blanche, este ajuste “amplía el acceso de los pacientes a tratamientos y da a los médicos más herramientas para tomar decisiones de salud mejor fundamentadas“, escribió en X.
Hasta ahora, el cannabis estaba en la Lista I junto con drogas como la heroína y la metanfetamina, consideradas por la DEA como sustancias “sin uso médico aceptado y con un alto potencial de abuso”. Con la nueva disposición, se traslada al tercer nivel de los cinco que integran la clasificación federal.
El Departamento de Justicia explicó que la medida responde a una orden ejecutiva firmada en diciembre por el presidente Trump, cuyo propósito es impulsar la investigación sobre los usos médicos de la mariguana.
Impulso a la investigación
Aunque el consumo recreativo de cannabis es legal en 24 estados y en Washington DC, sigue sin estar permitido a nivel federal. La administración Trump, junto con el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., ha promovido iniciativas para que investigadores tengan mayor acceso a sustancias restringidas y puedan evaluar su potencial en tratamientos alternativos para pacientes con cáncer y trastornos graves de salud mental.
Además de la orden ejecutiva emitida el año pasado para reclasificar el cannabis, Trump firmó este sábado una nueva directiva que busca ampliar los estudios sobre psicodélicos como el LSD, la psilocibina y la ibogaína, con miras a ofrecer alternativas terapéuticas para personas con depresión y enfermedades mentales severas.
La estrategia contempla también un financiamiento de aproximadamente 50 millones de dólares, provenientes de fondos ya existentes del Departamento de Salud, para apoyar a los estados que desarrollen programas de investigación con psicodélicos destinados a tratar padecimientos psiquiátricos graves.














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