El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a la capital china para una visita de Estado de dos días, esta es la segunda desde su viaje de 2017 durante su primer gobierno.
En esta ocasión Trump viaja acompañado por su secretario de Estado, Marco Rubio, y un grupo de destacados empresarios estadounidenses, entre ellos Elon Musk, dueño de Tesla, Jensen Huang de Nvidia y Tim Cook de Apple. En la agenda se contempla un encuentro con el presidente chino, Xi Jinping, dicha reunión sucede en medio de un escenario marcado por la tregua comercial, las tensiones tecnológicas, la cuestión de Taiwán y la guerra en Irán.
La ceremonia de bienvenida
Trump fue recibido en el aeropuerto por el vicepresidente Han Zheng, el embajador chino en Washington, Xie Feng, y el viceministro de Exteriores Ma Zhaoxu. En la ceremonia estuvieron presentes unos 300 jóvenes, una banda militar y una guardia de honor.
El avión de Trump, el Air Force One aterrizó a las 20:08 hora local (12:08 GMT). Trump descendió levantando el puño mientras sonaba la música militar, antes de dirigirse a la caravana oficial. Tras bajar le siguieron su hijo Eric Trump y su nuera Lara Trump, seguidos por Musk, Rubio y Huang.
La ruta hacia el centro de Pekín estaba adornada con banderas de ambos países y rascacielos que proyectaban mensajes luminosos de bienvenida. La comitiva llegó al hotel a las 20:38 hora local (12:38 GMT).
El aterrizaje fue transmitido en directo por CCTV, la principal cadena estatal, con más de dos millones de espectadores. En redes sociales la etiqueta “Trump llega a Pekín” superó los 8,3 millones de visualizaciones y acumuló unos 26.000 comentarios en pocos minutos.
Los mensajes más destacados mostraban deseos de una relación “estable” y de “beneficio mutuo” entre ambas naciones, alineados con la narrativa oficial del gobierno chino.
Agenda y objetivos
Durante su visita, Trump participará en reuniones bilaterales con Xi Jinping, una cena de Estado y actos protocolarios en lugares emblemáticos como el Gran Palacio del Pueblo y Zhongnanhai, sede del Partido Comunista chino.
La visita ocurre nueve años después de su primera estancia en Pekín, cuando recorrió junto a Xi la Ciudad Prohibida. En esta ocasión, ambas partes buscan llegar a una tregua comercial tras meses de guerra arancelaria, aunque persisten diferencias en torno a la tecnología, tierras raras y el acceso al mercado chino.
Previo al viaje, delegaciones encabezadas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, sostuvieron en Seúl consultas económicas “constructivas”, según Xinhua.
Trump adelantó que pondrá sobre la mesa la situación de Taiwán, isla autogobernada a la que Washington provee armamento y que Pekín no descarta invadir, así como la guerra en Irán, con la intención de que China contribuya a reducir la tensión en Oriente Medio.
Horas antes de su llegada, el gobierno chino pidió a Washington “manejar con prudencia” el tema de Taiwán y “detener” el envío de armas a la isla. Trump por su parte, aseguró que solicitará a Pekín “abrir” el país a las empresas norteamericanas.














Leave a Reply