Greenpeace envió cartas a los directivos del Grupo Proman y al banco alemán KfW IPEX-Bank, luego de que la empresa insistiera en continuar con la obra.
Greenpeace México dio a conocer este viernes, mediante un comunicado, su oposición al proyecto de una megaplanta de amoniaco que se construye en Topolobampo, Sinaloa. La organización advirtió que la obra representa serios peligros tanto para la salud de la población como para el ecosistema marino de la Bahía de Ohuira.
Esta ONG se une ahora a la lucha que desde hace tiempo sostienen las comunidades indígenas Mayo-Yoreme y distintos colectivos locales, quienes se oponen a la iniciativa impulsada por Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), empresa que forma parte del consorcio suizo-alemán Proman.
Según Greenpeace, actividades esenciales para la zona, como la pesca artesanal, así como la riqueza biológica del humedal, reconocido como Sitio Ramsar por su relevancia internacional, están en riesgo debido a este proyecto, que contempla producir hasta 800,000 toneladas de amoniaco anhidro cada año. Se trata de una sustancia que provoca daños ambientales importantes, pues altera los ecosistemas acuáticos, acidifica los suelos y contamina el aire.
Un santuario de biodiversidad en peligro
La Bahía de Ohuira alberga a numerosas especies propias de la región, entre ellas ballenas, delfines, moluscos y peces. Además, funciona como zona de reproducción para las larvas de distintos organismos marinos, las cuales podrían verse perjudicadas tanto durante la fase de construcción como en la operación de la planta.
Frente a la posición de la compañía de seguir adelante con los trabajos, Greenpeace dirigió cartas formales a los directivos de Grupo Proman y a las autoridades del banco alemán KfW IPEX-Bank en las que solicitan la suspensión inmediata de las labores y la cancelación del respaldo financiero destinado al proyecto.
Por su parte, la empresa responsable de la obra pidió sostener una reunión con la organización ambientalista para tratar las inquietudes ambientales y sociales planteadas. Ese encuentro está programado para el próximo lunes 27 de julio.
Pese a que ya se acordó dicha reunión, Greenpeace no dejó de exigir al Gobierno de México que cancele por completo este megaproyecto. La organización también pidió que se detenga la autorización de nuevas obras de infraestructura relacionadas con combustibles fósiles, en tanto estas pongan en riesgo los derechos de los pueblos originarios.













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