A sus 80 años, Lula busca un cuarto mandato: “Estoy muy entero”

Durante una convención del Partido de los Trabajadores (PT) celebrada en Sao Paulo, alrededor de unos tres mil simpatizantes que cantaban “Lula, guerrero del pueblo brasileño” y ondeaban una enorme bandera nacional junto a pancartas con la leyenda “Brasil no se entrega”, el presidente lanzó un mensaje personal: “Quiero luchar contra la vejez, (…) no quiero andar arrastrando las piernas”.

Lula Da Silva, exsindicalista y extrabajador metalúrgico, ya había gobernado el país entre 2003 y 2010 y retornó al poder en 2023. En las siguientes elecciones tendrá como rival al senador de derecha Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), quien actualmente está en prisión por su implicación en un intento golpista ocurrido en 2022.

Entre los asistentes se encontraba Cristiane Rosa Julho, trabajadora social de 51 años que vestía de rojo, color distintivo del PT. Ella compartió con la AFP su testimonio: “Estoy aquí porque las políticas de Lula cambiaron mi vida y la de mi familia, gracias a él hoy tenemos casa propia después de ocho generaciones despojadas”.

Influencia de Estados Unidos sobre las elecciones electorales

La campaña coincide con un momento de fricción entre Brasilia y la administración Trump, que mantiene lazos cercanos con la familia Bolsonaro y ha apoyado abiertamente a distintos candidatos en la región latinoamericana que resultaron ganadores.

Aunque Lula evitó nombrar directamente a Donald Trump en su intervención, su discurso tuvo
referencias constantes a la soberanía nacional y al rechazo del “intervencionismo” de potencias extranjeras.

El presidente brasileño afirmó querer “estar preparado para que nadie invada este país” y lanzó una advertencia directa: “ni chinos, ni estadounidenses ni franceses van a meter los dedos en nuestras tierras raras”, haciendo referencia a los abundantes yacimientos de minerales que posee Brasil.

Recordemos que, en julio, Estados Unidos aplicó dos rondas de aranceles a productos provenientes de Brasil, tras señalar al país sudamericano de incurrir en prácticas comerciales consideradas desleales. Además, hay un antecedente de 2025, cuando el gobierno de Trump impuso un paquete arancelario como represalia por el proceso judicial contra Jair Bolsonaro, medida que luego fue suspendida, en gran parte.

Con esta presión comercial, Lula ha acusado directamente a Flávio Bolsonaro de ser un “traidor a la patria”, al señalarlo de haber incentivado a EE.UU. para golpear la economía de su propio país, acusación que el senador ha negado categóricamente.

Una experta de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, explicó a la AFP: “El tema de la soberanía puede servir para atraer electores no necesariamente comprometidos con uno de los candidatos y que pueden migrar en función de esa cuestión, que para cada cual significa algo diferente”.

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