Las acusaciones de E.U.A. a Nicolás Maduro

Estados Unidos acusa a Nicolás Maduro haber liderado la red de corrupción de tráfico de cocaína con Cártel de Sinaloa y el Tren de Aragua.

En una nueva acta de acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos recién desclasificada se le acusa a Nicolás Maduro, el presidente venezolano que fue capturado, de gobernar un “gobierno corrupto e ilegítimo” en el que realizó operaciones relacionadas con el narcotráfico que introdujo miles de toneladas de cocaína a Estados Unidos.

Maduro fue detenido con su esposa Cilia Flores en la operación militar que atacó Venezuela este sábado 3 de enero, los fiscales de Estados Unidos buscan asegurar una condena en un tribunal de Manhattan contra el presidente de Venezuela.

La secretaria de Justicia de los Estados Unidos, Pam Bondi, se refirió en X a Maduro y Flores: “pronto enfrentarán toda la fuerza de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses”.


Nicolás Maduro enfrenta acusaciones junto a su esposa, su hijo y tres personas más. A Maduro se le atribuyen cuatro cargos: conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos.

Estos cargos son los mismos que enfrentó en una acusación contra él en 2020 en un tribunal federal de Manhattan, de igual manera durante la presidencia de Trump, la primera del mandatario. Esta nueva acusación desclasificada añade cargos contra Flores, quien fue presentada bajo sello en el Distrito Sur de Nueva York justo antes de Navidad.

Maduro con el Cártel de Sinaloa

Las autoridades acusan a Maduro trabajar directamente con violentas organizaciones de tráfico de drogas, como el Cártel de Sinaloa y la pandilla Tren de Aragua, para enviar ganancias a altos funcionarios como forma de pago a cambio de protección.

A pesar de ello, una evaluación por parte de la inteligencia estadounidense publicada en abril, se basó en aportes de las 18 agencias que componen la comunidad de inteligencia, y no encontró ninguna coordinación entre Tren de Aragua y el gobierno venezolano.

La acusación dice que Maduro permitió que “la corrupción alimentada por cocaína floreciera para su propio beneficio, para el beneficio de los miembros de su régimen gobernante y para el beneficio de los miembros de su familia”.

Estados unidos acusa a Maduro y su familia “proporcionaron cobertura policial y apoyo logístico” a los cárteles que movían drogas por toda la región, traficando hasta 250 toneladas de cocaína a través de Venezuela anualmente para 2020.

Las drogas eran traficadas en embarcaciones como barcos pesqueros y buques portacontenedores o en aviones desde pistas clandestinas, dice la acusación.

“Este ciclo de corrupción basada en narcóticos llena los bolsillos de los funcionarios venezolanos y sus familias, al tiempo que beneficia a los narcoterroristas violentos que operan con impunidad en suelo venezolano y que ayudan a producir, proteger y transportar toneladas de cocaína a Estados Unidos”, menciona la acusación.

Los anteriores gobiernos estadounidenses han advertido sobre el papel de Venezuela como punto clave del tráfico de cocaína y refugio para grupos delictivos, grupos terroristas y rebeldes izquierdistas traficantes de drogas de Colombia. No existe una fuente confiable, pero afirman que la gran mayoría de la cocaína sale de Sudamérica, específicamente en Colombia y Ecuador, moviéndose hacia el norte a través del océano Pacífico oriental en lugar del Caribe.

Sobornos, órdenes de secuestros y asesinatos

E.U.A. acusa a Maduro y su esposa de ordenar secuestros, golpizas y asesinatos “contra aquellos que les debían dinero de drogas o de alguna manera socavaron su operación de tráfico de drogas”, incluido el asesinato de un jefe local de drogas en Caracas.

Cilia, esposa de Maduro también está acusada por sobornos de cientos de miles de dólares en el año 2007 con el fin de organizar una reunión entre “un narcotraficante a gran escala” y el director de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela. En un acuerdo corrupto, el narcotraficante luego acordó pagar mensualmente al director de la oficina antidrogas, también 100,000 dólares por cada vuelo que transportara cocaína “para asegurar el paso seguro del vuelo”. Parte de ese dinero luego fue a parar a la esposa de Maduro, dice la acusación.

Los sobrinos de la esposa de Maduro fueron escuchados durante reuniones grabadas con fuentes confidenciales del gobierno de Estados Unidos en 2015 coordinando “envíos de cocaína de varios cientos de kilogramos” desde el “hangar presidencial” de Maduro en un aeropuerto venezolano.

En estas grabaciones los sobrinos explicaron “que estaban en ‘guerra’ con Estados Unidos”, según la acusación. Ambos fueron sentenciados en 2017 a 18 años de prisión por conspiración de narcotráfico hacia Estados Unidos antes de ser liberados en 2022, parte de un intercambio de prisioneros por siete estadounidenses encarcelados.

El narcotraficante acordó pagar un soborno mensual al director de la oficina antidrogas, así como alrededor de 100,000 dólares por cada vuelo que transportara cocaína “para asegurar el paso seguro del vuelo”. Parte de ese dinero luego fue a parar a la esposa de Maduro, dice la acusación.
Sobrinos de la esposa de Maduro fueron escuchados durante reuniones grabadas con fuentes confidenciales del gobierno de Estados Unidos en 2015 acordando enviar “envíos de cocaína de varios cientos de kilogramos” desde el “hangar presidencial” de Maduro en un aeropuerto venezolano.

Maduro: Un fugitivo de la ley estadounidense


La captura de Maduro fue una “función de aplicación de la ley”, según Rubio. Durante una conferencia de prensa, el secretario de Estado, Marco Rubio, y Dan Caine, el presidente del Estado Mayor Conjunto, presentaron la redada militar que de la captura de Maduro y su esposa, operativo a nombre del Departamento de Justicia. Caine dijo que la operación se realizó “a petición del Departamento de Justicia”.

El secretario de gobierno estadounidense fue cuestionado sobre si el Congreso había sido notificado de la operación, a lo que Rubio aseguró que la operación estadounidense para capturar a Maduro y a su esposa fue “básicamente una función de aplicación de la ley”, mencionó que el “Departamento de Guerra apoyó al Departamento de Justicia”. Agregó que Maduro era “un fugitivo de la justicia estadounidense con una recompensa de 50 millones de dólares” sobre su cabeza.

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