El origen de los villancicos, las canciones típicas de la Navidad. Estas canciones navideñas tenían un comienzo que nada tenía que ver con la Navidad.
Las melodías que inundan las calles, los hogares, las escuelas y los centros comerciales, contagiando la magia de la navidad a mayores y pequeños en diciembre.
Esas tradicionales cancioncitas de estribillos pegajosos, compañados de una pandereta y zambomba, que a los niños les encantan tienen un origen humilde.
La palabra villancico tiene un origen popular, deriva de la palabra “villa” y a su vez del latín villanus. Equivocadamente creeríamos que al inicio los villancicos estaban ligados a la Navidad, pero al inicio estas canciones populares trataban todo tipo de temas cuando comenzaron a popularizarse en España y Portugal durante la Edad Media y el Renacimiento.
El nombre en sí mismo hace referencia a de qué trataban las canciones que entonaban los “villanos”, o sea, las personas de clase humilde que vivían en las villas medievales. Estas composiciones vocales estaban inspirados en textos de temática rural, no siempre iban acompañadas de instrumentos.
Estos poemas tuvieron un gran éxito y fueron musicalizados por grandes compositores del momento. Los villancicos formaban parte de los tres principales géneros de la lírica española popular, al igual que las cantigas y las jarchas mozárabes.
Al final, parte representativa de los villancicos renacentistas fue recogida en manuscritos y volúmenes antológicos conocidos como Cancioneros, como el Cancionero General, el de Palacio, el de Linares, el de Medinaceli, el de la Colombina o el de Upsala.
La filóloga Silvia Iriso explica en El gran libro de los villancicos, la variedad y asimilación temática favoreció la popularidad de estas canciones, pues “prácticamente cualquier cosa podía ocupar un estribillo: la noticia de la toma de Granada, la nostalgia de la patria…“, Iriso cuenta en su libro que la iglesia vio en el villancico una fórmula perfecta para difundir y propagar su mensaje. Además de componer algunos villancicos inspirados en la figura de Jesucristo o de la Virgen, se extendió también el sustituir la letra profana por una sagrada con la indicación de “cántese al son de” o “al tono de”, seguido del título de algún famoso villancico de la época. El éxito de esta nueva modalidad llevó a la jerarquía eclesiástica a oficializarla y a permitir que los villancicos de temática religiosa se fueran interpretando poco a poco en las iglesias como parte de la liturgia.
Finalmente, estas melodías se extendieron a todas las regiones del mundo, se las conoce con diversos nombres: Koliadki en Ucrania y Rusia, Koleda en Bulgaria y Polonia, Pastorali en Italia, Weihnachtslieder en Alemania, Christmas Carols en los países de habla inglesa, Agüinaldo en Venezuela o villancicos en México y Centroamérica.
El villancico más conocido y cantado es Stille nacht, heilige nacht, nombre original del famoso Noche de paz, que ya se ha traducido a 330 idiomas.














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