La Navidad en las distintas culturas ortodoxas: Rusia, Grecia y Etiopía

En el siglo XI, las diferencias en los ritos y, además, disputas teológicas como la noción del purgatorio y la llamada “controversia trinitaria” provocaron la ruptura dentro de la Iglesia católica. 

De allí surgió lo que se denomina el “cisma de Occidente y Oriente”, que dio origen a la Iglesia ortodoxa. Esta congregación reúne a cerca de 300 millones de creyentes y desarrolla su labor principalmente en Europa oriental —incluyendo Rusia y Grecia—, además de Turquía, África y América. Aunque ambas tradiciones mantienen ciertos paralelismos, sus celebraciones se han ido diferenciando con el tiempo. 

Por ejemplo, mientras los católicos conmemoran la Navidad el 25 de diciembre, los ortodoxos lo hacen el 7 de enero, tras un ayuno de 40 días. 

En estas comunidades tampoco existe la costumbre de intercambiar regalos, práctica extendida en Occidente desde hace décadas. 

¿Por qué ocurre esto? La explicación se remonta a la Primera Guerra Mundial. 

Al concluir la Gran Guerra, el mapa mundial cambió radicalmente: desaparecieron imperios y surgieron nuevos estados. 

Después del conflicto, varios países de tradición ortodoxa quedaron bajo la influencia de naciones que ya utilizaban —o adoptaron, como sucedió con la Unión Soviética— el calendario gregoriano, instaurado en el siglo XVI por el papa Gregorio XIII. 

La Iglesia ortodoxa, sin embargo, optó por mantener sus ritos según el calendario juliano —introducido por Julio César en el siglo I a.C.—, en el cual el 25 de diciembre corresponde al 7 de enero. 

Ambas culturas comparten la convivencia familiar y social.

“Los ortodoxos mantenemos el uso de un calendario civil, para las cosas del mundo, y otro eclesiástico para mantener las tradiciones originales de los creyentes en Cristo”, escribió Gonzálo Xavier Celi, de la Iglesia ortodoxa de Ecuador, en la página oficial de la congregación. 

“Aunque es ampliamente aceptado que probablemente la real fecha del nacimiento del Señor haya sido en marzo o abril, creemos que es bueno mantener la acostumbrada fiesta que los primeros cristianos eligieron, aboliendo así la fiesta pagana al dios sol, para colocar a Cristo como centro o sol de nuestras vidas”, añadió. 

En Rusia, por ejemplo, el 89% de la población celebra la Navidad el 7 de enero, mientras que el resto lo hace el 25 de diciembre. Este país concentra alrededor del 35% de los cristianos ortodoxos del mundo. 

La celebración

Las diferencias no terminan allí. A diferencia de la tradición católica, la Navidad ortodoxa rusa está precedida por un riguroso ayuno de 40 días. 

En los días posteriores, los fieles asisten a la liturgia y luego participan en procesiones hacia mares, ríos o lagos. Durante estas jornadas, se realizan ceremonias al aire libre con el propósito de bendecir el agua. En regiones donde los ríos permanecen congelados, se perfora el hielo para acceder al agua que se desea consagrar. 

Algunos creyentes llevan esa agua a sus hogares como símbolo de protección. 

“Esta fiesta es la que corresponde a la teofonía, en la que se celebra el bautizo de Cristo, que se realiza 13 días después de la Navidad”, dijo Sergejew. 

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