Las ladrilleras de la zona del Valladito han quedado prácticamente rodeadas por el crecimiento urbano de la ciudad, una situación que en los últimos años ha generado inconformidad entre habitantes de fraccionamientos y colonias cercanas. La contaminación de las ladrilleras es un tema que ya analiza el congreso del estado.
Aseguran que la operación de los hornos ladrilleros genera humo constante, y, según dicen, afectaciones a la calidad del aire en la zona. Ante esta situación los productores de ladrillo dicen que no se niegan a ser reubicados, pero ni las mismas autoridades saben a dónde, mientras tanto deben continuar con esta actividad que forma parte del sustento de muchas familias y que las ladrilleras existen en este punto desde hace décadas, mucho antes de que la mancha urbana llegara hasta esta zona.
Esto es lo que nos dijo uno de ellos:
“Nosotros llegamos primero que los de Brisas de Lago ahora ahora el gobierno para donde nos echan si no hay reubicaciones estamos aquí desde cuando … y que oina de la reubicación no pues mejor porque nos quitamos problemas, pero para donde nos echa ella están allá en el refugio todos llenos de casas. Ya ve que muchos le echan la culpa al humo antes quemábamos con todo eso y ese humo ya no lo aguantamos usamos pura leña limpia y de encino seco y casi no echamos humo y se quejan que por el humaderon es más ese una vuelta para que vea cual humo mira, nada más que la gente de Brisas del Lago es muy escandalosa ya han venido los de reglamentos a checar y no hay humo”
Ante este escenario, el reto para las autoridades será encontrar un equilibrio entre la actividad productiva de las ladrilleras y el derecho de los habitantes a un medio ambiente más limpio. Por lo pronto el tema ya fue llevado al Congreso del Estado.













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