El New York Post reveló que el Gobierno de Donald Trump abrió una investigación sobre el proceso de eutanasia de Noelia Castillo, una joven española de 25 años. De acuerdo con el medio, el Departamento de Estado ordenó a la embajada de Estados Unidos en Madrid recopilar detalles sobre la gestión del caso y las decisiones que permitieron ejecutar el procedimiento.
Fuentes citadas por el diario, bajo condición de anonimato, señalaron que la administración estadounidense manifestó inquietud por posibles deficiencias en los mecanismos de protección de personas vulnerables. También cuestionaron la aplicación de la ley de eutanasia en situaciones de sufrimiento no terminal o con diagnósticos psiquiátricos.
Según el cable diplomático, Castillo habría mostrado “dudas” respecto al proceso, pero estas señales no fueron tomadas en cuenta, lo que generó preocupaciones en torno a los derechos humanos.
La joven falleció la semana pasada en Sant Pere de Ribes, Barcelona, tras recibir la eutanasia luego de un litigio judicial que se prolongó más de un año y medio. Afectada por una paraplejia, obtuvo la autorización en julio de 2024. Su solicitud fue avalada por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, órgano independiente encargado de revisar cada petición conforme a la legislación vigente.
José María Fernández, presidente de la Fundación Abogados Cristianos, declaró que mantuvo la esperanza “hasta el último momento” de que Castillo cambiara su decisión, aunque finalmente no ocurrió. En sus palabras, el caso representa un “fracaso del sistema sanitario”.
Tanto el juzgado que autorizó la eutanasia como el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña concluyeron que durante todo el proceso no se acreditó la “falta de capacidad” de Noelia para sostener su petición. Además, subrayaron que su voluntad de acceder a la muerte asistida se mantuvo firme desde abril de 2024.














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