El Niño 2026: la ONU advierte de sus efectos en México y América Latina

“El Niño” es más que lluvias o calor extremo. Según la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), apunta a algo mucho más significativo: los modelos climáticos internacionales y los sistemas de pronóstico europeos coinciden en que durante el periodo 2026-2027 podría presentarse un fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) de “proporciones históricas”.

Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático (PINCC) de la UNAM, va más lejos y anticipa la llegada de un “super-El Niño”.

Los pronósticos apuntan a que las condiciones propias de este fenómeno se irán afianzando en los próximos meses, y en caso de intensificarse, alcanzarían su punto más crítico entre septiembre y octubre. La magnitud proyectada lo pondría al nivel de los eventos más poderosos registrados desde que existen mediciones formales: los de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, o incluso podría superarlos.

El Niño y La Niña: en qué se diferencian

Para entender el fenómeno, se debe tener claras las diferencias entre sus dos fases:

  • El Niño corresponde a la fase cálida, es decir, un calentamiento inusual de las aguas superficiales del mar.
  • La Niña representa la fase fría, caracterizada por un enfriamiento anómalo de esas mismas aguas.

Ambos ciclos se alternan cada dos a siete años y tienen la capacidad de transformar drásticamente los patrones de lluvia, sequía y huracanes en vastas regiones del planeta.
Cuando “El Niño” se hace presente, sus efectos se sienten de múltiples formas:

  • Provoca lluvias torrenciales, inundaciones severas y deslaves en zonas que normalmente son áridas.
  • Afecta la actividad pesquera, ya que el aumento de la temperatura del agua aleja los nutrientes de la superficie del mar.
  • Genera olas de calor y sequías prolongadas que favorecen los incendios forestales. Durante el invierno, propicia mayor precipitación en el norte de México.
  • Aumenta la actividad de huracanes en el Océano Pacífico, al tiempo que la reduce en el Atlántico.

Preocupa la crisis alimentaria

Más allá del impacto climático directo, la ONU advierte que “El Niño” podría agravar de forma significativa la situación de hambre en la región. Los datos son contundentes indican que más de 33 millones de personas padecen hambre en América Latina y el Caribe, 167 millones enfrentan inseguridad alimentaria moderada o grave, y más de 181 millones no tienen acceso económico a una dieta saludable. Además, la región concentra el 22% de las pérdidas globales provocadas por desastres agrícolas, cuyo valor acumulado asciende a 713 mil millones de dólares.

Frente a este panorama, Lena Savelli, directora regional del Programa Mundial de Alimentos, subrayó que la respuesta no puede limitarse a la alerta: “Los fenómenos climáticos extremos seguirán ocurriendo, pero podemos evitar que desencadenen crisis humanitarias. Combinando seguros, crédito y servicios financieros digitales, ayudamos a gobiernos y comunidades a resistir sequías, inundaciones y tormentas.”

El Corredor Seco es uno de los puntos más vulnerables

Los expertos advierten que “El Niño” podría poner a más familias en “una situación de vulnerabilidad, al crear aridez en el Corredor Seco de Centroamérica, una extensión que se caracteriza árida, golpeada por la pobreza y vulnerable a la crisis climática y alterar los patrones de precipitación y temperatura en la región.”

En cuanto a los tiempos, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima que la probabilidad de que este evento se concrete oscila entre el 70% y el 80%, con su punto de mayor intensidad proyectado para finales de año.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *