Un informe de Axa revela que el burnout afecta a seis de cada diez trabajadores mexicanos y que sus consecuencias les afectan más allá del trabajo
Seis de cada diez trabajadores en México cargan con niveles de estrés laboral que van de moderado a severo. Este dato coloca al país en el tercer lugar mundial de burnout, por detrás de Turquía, que encabeza la lista con 68%, e Italia, con 63%. El dato que resalta de México es que supera a países históricamente asociados con la cultura del trabajo intenso, como China, Japón y Tailandia.
En el último año, los niveles de estrés laboral de moderado a severo en el país crecieron cinco puntos porcentuales, lo que, según la propia aseguradora en su comunicado, “confirma una tendencia creciente que representa un desafío para las organizaciones”.
No todos los trabajadores enfrentan el mismo nivel de presión. Los empleados de entre 35 y 44 años resultan ser el grupo más golpeado, pues el 71% de ellos reporta estrés laboral, casi diez puntos porcentuales por encima del promedio nacional. Los puestos de gestión o mando medio tampoco se salvan; en ese segmento, el 68% de los trabajadores experimenta burnout, también por encima del dato general.
El estrés laboral no se queda en la oficina
Según el informe, el 82% de los trabajadores afectados reporta al menos un impacto negativo en su vida cotidiana a causa del desgaste laboral; entre las consecuencias más frecuentes destacan la dificultad para conciliar el sueño, dolores de cabeza y otras molestias físicas, mayor irritabilidad, caída en la productividad, procrastinación y problemas de concentración.
Otro indicador que más preocupa a las empresas que es el ausentismo, durante el último año, el 28% de los trabajadores solicitó una licencia médica relacionada con la salud mental, y son los empleados más jóvenes quienes más recurren a este tipo de ausencias.
A pesar de la magnitud del problema, el diálogo abierto sobre salud mental en los entornos laborales sigue siendo escaso. Solo el 64% de los trabajadores considera que puede platicar sobre estos temas en su ambiente profesional, una cuarta parte prefiere hacerlo con compañeros de trabajo antes que con sus superiores y a penas el 17% siente que podría tener una conversación sobre salud mental directamente con los líderes de su organización.
El 36% restante, no se siente en condiciones de hablar, consideran que la salud mental es un asunto estrictamente privado, hasta el temor de que estas conversaciones puedan perjudicar su carrera o su estabilidad laboral. A eso se suman las dudas sobre si el empleador realmente tiene la capacidad o la voluntad de ayudar, y el miedo a ser juzgado.
México es el país con mayor disposición a participar en programas de bienestar mental en el trabajo: el 95% de los trabajadores así lo declara, la proporción más alta a nivel global. Sin embargo, solo el 41% cuenta con acceso a este tipo de beneficios en su empleo actual, una brecha considerable entre lo que se quiere y lo que se ofrece.
Entre los factores laborales que más dañan la salud mental de los trabajadores mexicanos, la inestabilidad financiera y la inseguridad en el empleo ocupan el primer lugar, seguidas de la incertidumbre sobre el futuro y los eventos traumáticos de índole personal. Mientras las organizaciones no enfrenten estos problemas de raíz, el estrés laboral difícilmente dejará de crecer.














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