Tras concluir las etapas procesales, el juzgador impuso además un pago superior al millón de pesos por reparación del daño; el castigo se posiciona como el tercero más alto en los anales judiciales del estado.
El proceso legal por el crimen del menor Mateo ha concluido con una resolución histórica. Después de un periodo de desahogo de pruebas y diligencias que se extendió por casi un año y cuatro meses, un juez de control dictó una sentencia condenatoria superior a los 113 años de prisión en contra de Cristhian Jafet N., tras hallarlo penalmente responsable de los delitos de desaparición cometida por particulares, violación y homicidio calificado.
A lo largo del desarrollo de las audiencias, el imputado mantuvo una postura de negativa y jamás admitió los cargos formulados en su contra. Sin embargo, el cúmulo de evidencias y testimonios presentados por la Fiscalía General del Estado resultaron contundentes para que el juzgador decretara su culpabilidad, cerrando así uno de los expedientes más dolorosos en la crónica policial reciente de la entidad.
La resolución judicial contempla de igual forma la obligación para el sentenciado de cubrir la cantidad de un millón 200 mil pesos orientados a la reparación integral del daño, sumado a una sanción económica en favor de las víctimas indirectas. Tras conocer el veredicto, los padres de Mateo expresaron que, si bien el fallo no disminuye la pérdida de su hijo, les genera la certeza de que el agresor permanecerá recluido de por vida.
Los hechos que originaron este caso ocurrieron el pasado 4 de febrero de 2025, cuando el menor de 12 años fue privado de la libertad mientras se dirigía a abordar el transporte público tras salir de sus clases de secundaria. Luego de tres días de búsqueda, sus restos fueron hallados en la zona limítrofe entre León y Lagos de Moreno.
Christian Valdivia, abogado y Gerardo Ramírez, papá de Mateo:
“En Guanajuato, como siempre lo hemos dicho, los niños son inaccesibles para los adultos. Nunca aceptó su responsabilidad y, a título personal, es cínico; nunca demostró el menor remordimiento y cabe mencionar que aquí no se está juzgando a Cristhian, sino las acciones que cometió en contra de las acciones que cometió. Sigue siendo difícil, no sabemos cuándo vamos a terminar con esta pesadilla, pero nos vamos tranquilos porque hubo justicia”.
Pese a que el dictamen del juez no logra borrar el vacío ni el sufrimiento que causó el fallecimiento del estudiante, la movilización y exigencia de sus familiares culminó en un veredicto definitivo, poniendo fin a la vía jurídica de un suceso que impactó profundamente a la sociedad guanajuatense y al país.













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