En Veracruz, quienes vigilen, persigan o busquen contacto de manera insistente con otra persona sin su consentimiento, vulnerando su libertad, seguridad y tranquilidad, podrían enfrentar de 6 meses a 2 años de prisión.
El Congreso del estado de Veracruz aprobó una reforma al Código Penal y a la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para incorporar el “acecho” como un delito específico, con el objetivo de brindar protección a las mujeres frente a este tipo de acoso.
Con esta medida, Veracruz se une a otras nueve entidades del país que ya cuentan con legislación similar, conocida popularmente como “Ley Valeria”, nombre que rinde homenaje a Valeria Macías, quien en 2017 fue víctima de acecho.
Hasta ahora, esta conducta carecía de un marco legal que la sancionara en la entidad. Con la reforma, quien la cometa podrá recibir una pena de 6 meses a 2 años de cárcel, además de una multa que va de 200 a 500 unidades de medida y actualización.
La diputada local de Movimiento Ciudadano, María Elena Córdoba, defendió la iniciativa explicando que “necesitamos herramientas jurídicas que permitan actuar antes de que una tragedia ocurra, no después, las mujeres no tendríamos que cambiar nuestras rutas, ni nuestros horarios, ni nuestra forma de vestir como tampoco nuestra forma debería ser vivir con miedo”.
Aunque es un vance en leyes, consideran que es deficiente, por lo que no todas las reacciones fueron positivas; distintas organizaciones feministas veracruzanas cuestionaron la reforma, argumentando que fue aprobada sin una verdadera perspectiva de género, ya que exige a las mujeres demostrar que sufrieron un daño concreto a su libertad o seguridad para poder acreditar el delito.
Mónica Mendoza, integrante de la Red Nacional de Mujeres Defensoras de Paridad en Todo, cuestionó los criterios que se usarán para aplicar la ley: “Solo en los casos donde se ponga en riesgo la seguridad y la libertad de la persona podrá considerarse que es víctima de acecho y eso con qué criterio lo van a determinar, el acecho es estar vigilante de la persona que se convierte en víctima y con la que no necesariamente se establece un contacto directo”.
Ante estas observaciones, distintos colectivos feministas ya trabajan junto con legisladoras veracruzanas para reforzar la reforma aprobada. El propósito es evitar que la ley termine revictimizando a las mujeres que denuncien haber sufrido acecho.














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