La agencia Moody’s Ratings redujo la nota soberana de México al pasar de “Baa2” a “Baa3”, al mismo tiempo que modificó la perspectiva de “negativa” a “estable”. La decisión se toma fundamentada en el deterioro de la fortaleza fiscal del país.
“El gasto rígido, una base de ingresos limitada y el apoyo continuado a Petróleos Mexicanos (Pemex) limitan la capacidad del Gobierno para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento. A pesar de los esfuerzos por reducir el déficit fiscal, otras prioridades políticas, como la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo, han debilitado los pilares de la política fiscal”.
Este ajuste ocurre tan solo una semana después de que S&P Global Ratings cambiara la perspectiva de México de “estable” a “negativa”, aunque mantuvo sus calificaciones en “BBB” para deuda en moneda extranjera y “BBB+” en moneda local.
Las evaluaciones de Moody’s, S&P y Fitch Ratings, que mantiene la nota en “BBB”,
con perspectiva estable, colocan a México a un solo peldaño de perder el grado de inversión. “Es como tener 70 de calificación”, explicó Gabriela Siller, directora de análisis económico en Grupo Financiero BASE.
Los argumentos de Moody’s
La agencia señaló que la posición fiscal mexicana se ha debilitado frente a otros países con nota “Baa”, lo que incrementa su vulnerabilidad ante crisis fiscales. Se prevé que el crecimiento económico permanezca moderado en el corto plazo y que retome gradualmente su tendencia cercana al 2.0 por ciento.
Respecto a la perspectiva “estable”, Moody’s indicó que refleja la expectativa de que el deterioro fiscal será paulatino y parcialmente compensado por la estabilidad macroeconómica, la capacidad de ajuste de las políticas y la solidez estructural de la economía.
“Si bien el apoyo continuo a Pemex seguirá limitando la consolidación fiscal, México no se enfrenta a desequilibrios macroeconómicos que amplifiquen los riesgos fiscales. Además, las autoridades conservan una capacidad demostrada para ajustar las políticas monetarias y macroeconómicas en respuesta a las perturbaciones”.
El PIB y las presiones fiscales
Moody’s advirtió que la baja inversión y las perspectivas de crecimiento moderado intensifican las presiones sobre las finanzas públicas. La agencia redujo su proyección de crecimiento del PIB real a menos de 1.0 por ciento para este año y apenas 1.3 por ciento en 2027.
“La desaceleración de la inversión privada desde 2024 refleja limitaciones estructurales de larga data relacionadas con la energía, el agua, la logística y la seguridad, así como la incertidumbre política derivada de la revisión del T-MEC y de los cambios en el marco institucional de México, incluida la reforma judicial”.
A pesar de que los ingresos públicos aumentaron del 17.9 por ciento del PIB en 2021 al 19.1 por ciento en 2025, gracias a mayores aplicaciones de normas fiscales y aduaneras, no han sido suficientes para cubrir el incremento de los gastos rígidos, como pensiones, subsidios y el apoyo a Pemex.
Moody’s advierte que una mejora sostenida en la solidez fiscal, acompañada de resultados que reduzcan de manera clara la trayectoria de la deuda, podrían impulsar una revisión al alza de la calificación. También contribuiría un mayor cumplimiento de los pilares de la política fiscal o un repunte significativo en las perspectivas de crecimiento respaldado por inversión y certidumbre en las políticas.
Por el contrario, se enfrentaría presiones a la baja si la consolidación fiscal resulta insuficiente y los indicadores de deuda se deterioran más de lo previsto.
“Un mayor debilitamiento de la credibilidad o la eficacia de los pilares de la política fiscal, o un período prolongado de crecimiento económico más débil de lo esperado que agrave las presiones fiscales, también sería negativo para la calificación crediticia”, concluyó la agencia.














Leave a Reply